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exposiciones Casa Díaz Cassou


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"Sol LeWitt. Fotografías"

30/01/2004 - 14/03/2004

La Casa Díaz Cassou acogió la primera exposición dedicada en exclusiva a la fotografía del artista norteamericano Sol LeWitt, pionero del minimalismo y el arte conceptual.

La exposición “Sol Lewitt. Fotografías” planteaba un recorrido por los trabajos fotográficos del artista realizados entre 1964 y 2003. En conjunto, se trataba de veinte obras que comprendían más de 2.000 imágenes.

Conocido por el gran público sobre todo por sus esculturas seriales y sus pinturas murales, lo cierto es que a mediados de los años sesenta, en su famoso ensayo “Párrafos sobre arte conceptual”, Sol LeWitt ya explicitaba su filosofía de un arte en el que primaba el contenido, la idea, sobre la forma y el soporte (“las ideas pueden enunciarse con nombres, fotografías, palabras, o cualquier otro medio”), posicionándose claramente en contra de la tradición formalista de la generación del expresionismo abstracto que le precedía. De ahí que, paralelamente a ese tipo de obras más divulgadas, el artista haya mantenido desde bien pronto un constante trabajo fotográfico que, publicado en forma de libros de artista, se ofreció por primera vez al público de forma conjunta.

Dado este desdén por el medio, no sorprende que las creaciones fotográficas del artista se hayan regido por los mismos principios que su producción plástica: simplicidad, orden, geometría, serialidad y un desapego emocional que busca reducir el papel del ego del artista en la creación, rasgos comunes a la práctica minimalista.

Curiosamente, el empleo de la serialidad como procedimiento artístico capital se lo inpira precisamente un fotógrafo, Eadweard Muybridge, con sus secuencias fotográficas de personas y animales en movimiento realizadas en el siglo XIX. A través de Muybridge, LeWitt encontró “la idea de que todas las partes eran sólo el resultado de una idea básica, pero que cada parte individual era igualmente importante, y que todas las partes eran iguales – no jerárquicas”. De ahí la razón de que cada obra se componga de varias imágenes, dispuestas en cuadrículas que impiden una visión privilegiada de alguno de sus componentes aislados. Desarrolla así obras en las que, al sentido narrativo marcado por la serialidad, se opone un sentido de simultaneidad que dificulta su lectura.

La fotografía le servirá a LeWitt para documentar sus performances, aspecto que recoge la exposición en Cubo enterrado conteniendo un objeto importante pero de escaso valor,  de 1968 . En esta pieza se podía observar un carácter procesual de enorme importancia en las prácticas artísticas de esta generación. Sin embargo, así como para muchos artistas se trataba del proceso como acción, LeWitt hace hincapié fundamentalmente en la procesualidad misma de la idea, de manera que la fotografía le sirve también para desarrollar ideas de manera autónoma, acercándose en este sentido al arte conceptual.

Las obras están orientadas por la sistemática manera de operar del artista, sumamente intelectual -como él mismo explicaba “el artista serial no busca producir un objeto bello o misterioso, sino que funciona como un archivista que cataloga los resultados de sus premisas [...] Debe seguir sus principios predeterminados hasta su conclusión, evitando toda subjetividad”. Sin embargo, las obras fotográficas de LeWitt se topan con un resultado paradójicamente impactante, llenas de intensidad y riqueza, no exentas del placer visual que proporcionan algunas de sus pinturas murales – para las que el artista se limita a realizar un proyecto que luego es ejecutado por otros.

Así, en  Photogrids (1977) se lanza a fotografíar indistintamente toda clase de estructuras reticulares que encuentra en su entorno cotidiano.

En otras ocasiones aprovecha las capacidades mecánicas de la cámara para retratar su entorno y realizar intensos estudios sobre la luz, como en On the Walls of the Lower East Side (1979), compuesta por más de 600 fotografías del barrio neoyorkino donde vivía y trabajaba; Cube (1988), que consiste en más de 500 imágenes de un cubo blanco -elemento fundamental de su vocabulario escultórico- en las que cada instantánea sufre un cambio lumínico; o Brick Wall (1977), que registra los cambios de luz de un muro de ladrillo a lo largo de un día.

Destaca la obra clave Autobiography (1980). Autobiography consiste en más de 1000 fotografías que dan cuenta de cada uno de los objetos de su casa-estudio de Nueva York justo antes de mudarse a Florencia. Consigue de este modo trazar un retrato de sí mismo a través de las cosas que le  rodean (lo que ve, lo que come, los libros que lee, la música que escucha, ...), fiel a su poética a la vez personal y antisubjetivista.

La exposición comisariada por Georges Stolz y organizada por la Consejería de Educación y Cultura, La Fábrica y FotoEspaña, se complementaba con un espacio documental en que se podían consultar los libros editados por LeWitt, además de una proyección Dance, una coreografía de Lucinda Childs para la que este autor diseñó el escenario. La exposición se acompañaba por un catálogo que reunía la obra fotográfica del autor, así como un libro de artista.

 

Sol LeWitt - Biografía

Sol LeWitt nace en Hartford, Connecticut (EEEUU), y termina sus estudios artísticos en la Syracuse University en 1949. Tras servir en la Guerra de Korea como artista gráfico, se establece en Nueva York en 1953, trabajando como dibujante para el arquitecto I.M. Pei. A mediados de los años sesenta, empieza a impartir clases en escuelas de arte como la Cooper Union, la School of Visual Arts y la Universidad de Nueva York, y desarrolla una intensa labor teórica (su famoso “Paragraphs on Conceptual Art” se publica en 1967). Desde finales de los años sesenta participa en las más significativas exposiciones colectivas de arte minimal y conceptual, como “Primary Structures” (Jewish Museum, Nueva York, 1966), “When Attitudes Become Form” (Kunsthalle Bern, Suiza, 1969), además de ser seleccionado para la Documenta de Kassel en 1977 y 1982. Desde 1965 ha expuesto individualmente en multitud de ocasiones, y ha sido objeto de importantes retrospectivas en los más importantes museos de arte contemporáneo, destacando la que el MOMA de Nueva York le dedica en 1978, la del San Francisco Museum of Modern Art en 2000, y la del Whitney Museum de 2001.

 

 

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