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exposiciones Palacio Aguirre
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"Ramón Alonso Luzzy, 1927-2001"
09/05/2003 - 06/06/2003
Ramón Alonso Luzzy (Cartagena 1927-2001) pertenece a la generación de pintores que inician su carrera en los años cuarenta, protagonizando la vida artística española de la segunda mitad del siglo XX. Apegado durante toda su vida a la tierra que le vio nacer, Luzzy encuentra en el paisaje su principal medio de expresión, realizando una vasta serie de obras que lo llevan a ocupar un puesto de honor entre los maestros de la pintura murciana y, también, entre los representantes del mejor paisajismo español contemporáneo.
Su producción artística es muy amplia y variada, extendiéndose desde la pintura de caballete hasta las obras decorativas, obra sobre papel, ilustraciones y escritos; a todo ello hay que añadir su importante tarea educativa en Cartagena, desarrollada en su propio estudio de pintura –fundado en 1959 junto a E.G. Navarro-, en la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en el Colegio Hispania y en los Institutos de E.M. Isaac Peral y Jiménez de la Espada.
Luzzy pertenece al grupo de pintores formados en el estudio de Vicente Ros (1887-1976), donde entra en 1942, coincidiendo con E.G. Navarro y José Barceló, entre otros. La figura del “maestro” es fundamental tanto para su trayectoria artística como vital pues, tras la prematura muerte de su padre, Ros se convierte en su punto de referencia, relación que se mantendrá hasta la muerte del “maestro”. En 1948 obtiene una beca del Ayuntamiento de Cartagena para estudiar en Madrid, ingresando al año siguiente en la Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando. Tras pasar varios años en la capital, regresa a su ciudad natal, concluyendo su etapa de formación académica.
Poco a poco su pintura va abandonando los cánones academicistas tradicionales y comienza a adquirir una personalidad y lenguaje propios. Así, en 1953 y patrocinada por el Ayuntamiento, realiza su primera exposición individual, iniciando una larga carrera artística que se prolonga durante medio siglo.
A finales de los años cincuenta y, sobre todo, durante la década siguiente, realiza una interesante serie de obras decorativas -muchas en colaboración con Navarro-. Aunque la mayor parte se hacen en Cartagena, encontramos otros ejemplos en diferentes puntos de la geografía murciana y alicantina. Se trata de un periodo de gran actividad en el que experimenta diversos materiales y técnicas, realizando murales sobre madera, lienzo o cemento, en pintura plástica y a la caseína, cerámicas pintadas, mosaicos, pirografías y vidrieras, así como elementos metálicos en tres dimensiones –fundamentalmente en hierro-. La temática es igualmente variada, extendiéndose desde lo religioso a lo costumbrista, alegórico y lúdico. Se trata de una serie de obras caracterizadas por un estilo decorativista y alegre que se puede incluir dentro de una geometría formal y colorista, apoyada en una notable maestría técnica y en un admirable dominio del dibujo.
A partir de los primeros años setenta, y aunque nunca había abandonado la pintura de caballete, la actividad decorativa va disminuyendo, dejando cada vez más espacio al óleo. Inicia en este momento la serie de lienzos conocida como “pintura de figuras” –expresión acuñada por el crítico de arte Carlos Areán-, por ser el ser humano el motivo central. Son unas obras expresionistas de tonalidades pardas y grisáceas, donde el pintor denuncia la insolidaridad, la incomunicación y la soledad del hombre -representado siempre como una sombra de bordes imprecisos sobre un fondo difuminado-, en la sociedad contemporánea.
Junto a esta pintura comprometida socialmente, Luzzy realiza otra protagonizada por el paisaje al aire libre, llena de luz y vitalismo, dentro de la mejor tradición mediterránea. El nombre de Ramón Alonso Luzzy está indisolublemente ligado al paisaje de su tierra, presencia permanente en su trayectoria artística pues, aunque a lo largo de los años vemos paisajes de Sierra Espuña, Aledo, Sevilla, Ibiza, Santander o, fuera de España, Lituania, son las arenas y saladares de Cabo de Palos y La Manga del Mar Menor, y las terreras y lodazales de las sierras mineras de Cartagena y La Unión los paisajes que más pinta y con los que su pintura alcanza altas cotas de madurez. Sus obras evolucionan desde lo descriptivo hacia lo abstracto; las formas se van diluyendo dejando espacio sólo a las manchas de color, unas veces muy equilibradas, otras creando intensas transiciones cromáticas, pero siempre invadidas por la característica luminosidad mediterránea de una tierra que ha sabido cantar e interpretar como pocos y cuya admiración plasmó también por escrito en su obra La línea y el color en el paisaje cartagenero. En la tradición del 98 y de los pintores comprometidos de la República, utiliza el paisaje como manifiesto poético de compromiso social con su tiempo, su gente y su país y, además, le sirve para sintetizar su espíritu inquieto. Luzzy es, como afirmó el crítico de arte Santiago Amón, un “pintor dotado donde los haya. Pintor de una calidad excepcional, paisajista como pocos puedan hoy conocerse”.
El compromiso de Luzzy con la sociedad va más allá de su obra creativa, culminando cuando es elegido Senador por Murcia (1982-86); acabada la legislatura, vuelve a dedicarse a la pintura plenamente, comenzando una etapa de madurez creativa que terminará sólo con su fallecimiento. Luzzy ha sido artista valorado siempre en su tierra, recibiendo en vida numerosos reconocimientos que han premiado tanto su trayectoria artística como sus valores humanos. Entre ellos puede citarse su nombramiento como miembro correspondiente de la Academia Alfonso X el Sabio de Murcia, la exposición retrospectiva “Ramón Alonso Luzzy 1975-1990”, organizada en 1991 por la Comunidad Autónoma, su participación en la muestra “Maestros de la pintura murciana” en la Asamblea Regional en 1992 así como en las exposiciones organizadas en el ámbito de la Exposición Universal de Sevilla 92, su nombramiento como Hijo Predilecto de la Ciudad de Cartagena en 1995 y la decisión por parte del Ayuntamiento de Cartagena de bautizar el Centro Cultural de la ciudad con el nombre de Ramón Alonso Luzzy, reconocimientos que culminan con esta merecida exposición antológica de su obra.
LA EXPOSICIÓN
La exposición, “Ramón Alonso Luzzy 1927-2001”, fue organizada por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, el Ayuntamiento de Cartagena, y la Caja de Ahorros del Mediterráneo, en estrecha colaboración con la familia del artista cuya hija, Margarita Alonso Campoy, fue comisaria de la misma.
Tratándose de una antológica, se quisieron mostrar todos los aspectos de la actividad artística de este importante pintor cartagenero: Paisajes, pintura figurativa, retratos y obras decorativas, mostrando por primera vez algunos de los bocetos que sirvieron para realizar dichas obras.
Dentro de cada sección las obras fueron ordenadas cronológicamente, criterio que permitió observar la interesante evolución estilística del pintor.
Con respecto a la selección de las obras, se mostraron aquellas realizadas a partir de mediados de los años cincuenta, cuando la pintura de Luzzy comenzó a adquirir personalidad y lenguaje propios. No obstante, su primera etapa de formación, de carácter predominantemente académico, aparecía tratada suficientemente en los textos del catálogo, donde se siguió un orden cronológico que permitía ver la evolución artística de Luzzy en toda su complejidad.
Varias instituciones colaboraron con los organizadores de la exposición, entre ellas el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Bellas Artes de Murcia, la Asamblea Regional de Murcia, el Banco de Bilbao-Vizcaya-Argentaria, la Caja de Ahorros de Murcia y la Casa del Mar de Cartagena. A éstas se sumó la generosidad y ayuda de tantas personas que, de un modo u otro, colaboraron para que esta exposición pudiera abrirse al público murciano.
EL CATÁLOGO
Con motivo de la muestra se realizó un extenso catálogo en el que se recogían varios estudios sobre la obra y la estética de Alonso Luzzy, además de algunas notas sobre la dimensión humana del artista, llevados a cabo por Cristóbal Belda Navarro, Juan María Montijano García y Margarita Alonso Campoy.
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