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exposiciones Palacio Aguirre
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Rubén Fuentes Zambudio. "Obligados a enmudecer"
30/01/2003 - 16/03/2003
La exposición se concebió como una visita a un manicomio, “como un vuelo sin motor por el mundo de la locura, de las conductas extrañas” en palabras de Zambudio. La muestra estaba formada por una sala almohadillada (Codo almohadillado rojo), que daba la bienvenida y anunciaba el lugar al que se entraba; una selección de obra sobre papel y un panóptico (Cabina de aislamiento).
La muestra brindaba al espectador una ocasión para acercarse a la locura y reflexionar sobre ella, como visitante, desde fuera. El artista planteaba aspectos como la delgada línea que separa la locura de la cordura, ¿quién decide dónde empieza una y dónde acaba la otra?; lo que hay detrás de esas conductas o la superficialidad con que percibimos lo que ocurre a nuestro alrededor.
Para ello, Rubén Fuentes Zambudio utilizó una serie de símbolos, de imágenes, que extrajo de la vida cotidiana como las regaderas, presentes en algunos dibujos, que enlazan con el dicho “estar como una regadera” y que encuentran su máxima expresión en las figuras con la cabeza agujereada por donde se salen las ideas, el serrín..., o las que presentan un boquete en el estómago aludiendo al vacío repentino que puede sentirse en un momento de locura. Son metáforas visuales del lenguaje popular que tienen una carga de humor que entronca con la pintura de Basquiat y con los dibujos neoexpresionistas.
El título de la muestra, Obligados a enmudecer, hacía referencia al aislamiento forzoso al que se veían sometidas las personas perturbadas mentalmente, un aislamiento con un doble significado, mental y físico.
Entrar en la Cabina de aislamiento constituía la experiencia más extrema de la exposición, pues no sólo conceptualmente sino físicamente el espectador tenía la oportunidad de entrar en el mundo de una mente trastornada, tal y como la entiende Zambudio. Es el aislamiento total a través de tres elementos: el espacio, angustioso por las limitadas dimensiones; la música (distorsiones de guitarra sin ritmo ni compás); y la luz del fluorescente, fría y blanca, que se enciende cuando menos se espera. El espejo a través del cual se puede observar lo que ocurre fuera es una ventana al exterior, una ventana secreta para ver la conducta de los demás sin ser vistos, es un panóptico desde el que se vigila y se observa.
Rubén Fuentes Zambudio (Murcia, 1976) vive en Balsicas y es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada. Expuso por primera vez en Murcia, en 1997. En 2002 presentó su serie “Vanitas”, sobre las vanidades humanas con una intención claramente crítica. Técnicamente, huye de la minuciosidad, le interesa la rapidez que le brinda el dibujo sobre papel, el acrílico, el barniz y el grafito. Es esta gestualidad y esa rapidez la que pone en relación la obra de Zambudio con la pintura de los 80.
Complementando la exposición se presenta el catálogo con un texto escrito por el propio Zambudio con Julián Pérez Páez. El texto, en palabras del artista, “es una obra más de la exposición” y se estructura en tres actos que son fragmentos de irrealidad en los que se plantean tres diálogos cargados de humor y de comicidad.
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