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exposiciones Palacio Aguirre
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Lidó Rico. "Atmósferas"
21/11/2002 - 05/01/2003
El trabajo "Atmósferas" de Lidó Rico se pudo contemplar en las salas del Palacio Aguirre a finales del año 2002.
La muestra realizada en colaboración con la Fundación Cajamurcia se componía de unas 194 piezas. Cada una de las piezas era una esfera de reducidas dimensiones que se agrupaba con las demás según una relación predeterminada, en función de la gama cromática o de los elementos que incluía. Así, se pudo ver “Atmósferas complementarias”, “Atmósferas cítricas”, “Atmósferas cálcicas”, “Atmósferas rojas”, “Atmósferas gris-blanca”, “Atmósferas sueltas” y “Atmósferas cubo”.
Las esferas, realizadas en resina de poliéster, incluían una serie de figuritas humanas, fragmentos corporales y objetos cotidianos como asientos y relojes, que se convertían en protagonistas de las composiciones. Las esferas, a la manera de un mundo “paralelo” al nuestro, le permitían configurar un universo particular “encerrado” dentro de un mundo de resina. Dicho universo petrificado expresaba la diversidad y complejidad del mundo que Lidó concebía. Aunque el artista no especificaba la simbología de sus piezas, ellas hablaban por sí solas. Como si se tratara de habitantes “diminutos”, las figuritas, muebles u objetos de las esferas habitaban un mundo en el que el tiempo se había detenido, lo cual no dejaba de estar próximo a la idea de la muerte, al peso del tiempo.
Las piezas que integraban la exposición eran producto de un trabajo meditado y elaborado, tal y como se desprendía de la organización secuencial establecida. Un recorrido por un mundo de seres y objetos petrificados, a la manera de collages objetuales que cuestionaban la realidad existente y que estaba diseñado para que el visitante se sorprendiera a cada paso.
José Ramón Lidó Rico (Yecla, 1968) estudió en la Escuela de Bellas Artes de Valencia. Desde 1987 ha realizado exposiciones individuales tanto en ciudades españolas como en el extranjero. Su producción artística se ha centrado casi exclusivamente en la experimentación en torno a su propio cuerpo, empezando por fragmentos (dedos, rostros) hasta desembocar en el cuerpo humano en su totalidad. Este proceso lo ha aplicado también a los objetos de la realidad circundante: lentes, campanas o pequeñas figuras. La escayola y la resina de poliéster son las técnicas que utiliza con mayor frecuencia. En torno a 1990 su trabajo se centró en composiciones cuyo soporte era la cera. Hacia 1992 experimentó con la acumulación de dedos de resina introducidos en tarros y vasijas, en un camino similar al que llegó con este trabajo, plasmado en relieves antropomórficos de resina. Con esta exposición “Atmósferas”, Lidó Rico continuó con su línea experimental de incursión en materiales dúctiles y maleables -en este caso, resina- y en el ámbito de la identidad y de la permanencia, como factores que determinan a seres humanos, animales y objetos. El propio Lidó lo resumió en esta frase: “Toda obra es una unidad que establece un equilibrio entre lo que se ve y lo que se oculta a la mirada”. Una obra concebida como la suma de dos antinomias, la realidad y el mundo de ficción, lo inventado o recreado.
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